Acércate a la Distonía
Wednesday, November 29, 2017
LA DISTONÍA ES MI PIEL
Se arruga se tersa y no sé por qué. Cuando sale el Sol se broncea y luce mejor, sino se apaga y muestra otra cara. Pero mi piel no habla, va callando mis temores y mis dudas, y llega a esconder mi esfuerzo para esconderla ella, para no dejar ni rastro de sus huellas: dolor, cansancio, espasticidad, la ausencia de movimientos fluidos por otros torpes, lentos o rápidos, descoordinados… Y quisiera volar hacia una libertad que me liberara de todas las secuelas que me ha regalado, renegar de su compañía y soñar en el cielo despejado, un mundo, mi mundo, sin medicinas, pruebas, cansancio y fatiga del esfuerzo prolongado, contracturas, tendinitis, artrosis, inflamaciones musculares, calcificaciones, escoliosis, disfagias, huesos descolocados…
Yo estaba sana aun con distonía y hacía deporte y trabajaba… Yo vivía desbordada de ilusiones…, ahora quiero soñar con la aceptación de sus novedades, con ellas andaré probablemente en los siguientes años, y pido no temer que lleguen otras nuevas.
Echo de menos un consuelo, una noticia que despierte mi esperanza, pero sobre todo quiero seguir andando para seguir viviendo. Quiero palpar mi piel sin miedo, sabiendo que me viste, y que algún día su traje me vestirá como jamás soñé en un pasado.
Thursday, November 2, 2017
LA DISTONÍA Y SU SOMBRA
Me siento
como un árbol rodeada de luz que a mí no me ilumina.
Llevo
escuchando y leyendo las mismas cosas sobre distonía desde hace veinte años,
tal vez más.
En la década de los noventa llegó la toxina, quizás el mejor
tratamiento, pero que no puede aplicarse a todas las distonías. En la siguiente
década empezaron los tratamientos quirúrgicos, con resultados más pobres y
tampoco pueden ser aplicables a todos los pacientes.
En la
actualidad se pisa con más cuidado el terreno de la farmacología por los
efectos secundarios. Habrá que sopesar también si prescindir de esos efectos en
un futuro, puede hacernos renunciar a un presente que por edad o cercanía promete
ahora una mejor calidad de vida, la decisión es nuestra.
La decisión
siempre es nuestra aunque no sepamos casi nada de una enfermedad o mejor sería
decir de un conjunto de enfermedades y sus síntomas, porque son tantas las clasificaciones
de la distonía…, por la zona afectada, por la edad de inicio, por su origen
genético, o su vinculación a traumatismos, ingesta de tóxicos o fármacos, que tomados
por otras personas no tienen ninguna consecuencia…
Y aquí sigo
enredada en un maremágnum de preguntas sin respuestas, pero la principal
siempre es la misma ¿Qué se hace en la actualidad por la distonía? Y después vienen otras ¿Quién coordina un
seguimiento ante tanta complejidad? ¿Para cuándo un estudio epidemiológico?
¿Por qué existe tanta variabilidad entre los enfermos?
Me gustaría
un poco de respeto y dignidad para los enfermos, que luchamos sin armas en un
campo de batalla, cuerpo a cuerpo con un enemigo invisible.
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